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ENCUESTA NUEVO DIA

OCTUBRE 07

Otro panorama al de mayo

Mayo 2007


 

Cinco meses bastaron para que el panorama político de Aníbal Acevedo Vilá cambiara dramáticamente.

 
 

Rosa Emilia Rodríguez

 
Cinco meses bastaron para que el panorama político de Aníbal Acevedo Vilá cambiara dramáticamente. En mayo, la Encuesta de El Nuevo Día lo colocó dominando a Pedro Rosselló por siete puntos porcentuales (33% versus 26%, respectivamente). En ese entonces, Rosselló mantenía en dos aguas a sus seguidores. A comienzo de mayo dejó entrever que se retiraría nuevamente de la política, pero antes de finalizar el mes anunció su intención de aceptar el reto de Luis Fortuño.

En su caso, Fortuño, quien desde febrero había anunciado su intención de encabezar la papeleta del Partido Nuevo Progresista, dominó abiertamente a Acevedo Vilá por 21 puntos (46% versus 25%, respectivamente.)

Ahora los números son otros con Rosselló dominando por primera vez al Gobernador con ventaja de 15 puntos y Fortuño despegándose con 37 puntos. Dependiendo quién sea el ganador en la primaria del PNP determinará el número de votantes que se abstendrá de ir a las urnas. De acuerdo con la encuesta, de resultar Rosselló ganador un 18% del electorado optará por quedarse en casa. Si Fortuño fuese el vencedor, ese número se reduciría a un 8%.

Esta marcada ventaja que los adversarios le llevan a Acevedo Vilá podría estar de la mano con el disgusto de los propios miembros del Partido Popular Democrático a su gestión administrativa.

Una tercera parte (35%) de los populares le asignó calificación por debajo del promedio, mientras que otra tercera parte de ellos (34%) le otorgó una mejor nota. El resto (31%) le dio una nota promedio de “C”.

A la espera del gran jurado

El pueblo aguarda por el resultado de la investigación que realiza la Fiscalía federal para conocer el futuro político de Aníbal Acevedo Vilá.

 

El pueblo aguarda por el resultado de la investigación que realiza la Fiscalía federal para conocer el futuro político de Aníbal Acevedo Vilá.

Los simpatizantes del PNP tienden a pensar que los investigadores federales andan tras la pista de un funcionario corrupto del PPD, mientras que los populares se inclinan a creer que Acevedo Vilá es víctima de una dramática persecución organizada por una Fiscal federal (Rosa Emilia Rodríguez) que responde a los intereses de los penepés.

Todo lo relacionado al caso, desde la opinión pública sobre las figuras involucradas hasta los pronósticos de los posibles resultados, está influenciado - y hasta contaminado - por la política.

l igual que sucede con Rosa Emilia Rodríguez, en el caso del blanco de la pesquisa las cosas también se ven a través del lente de la política. Pero cuando se trata de anticipar el resultado de la investigación, los simpatizantes del PPD se muestran menos optimistas mientras los electores del PNP se expresan esperanzados en que Acevedo Vilá enfrentará problemas.

En toda la Isla, una mayoría relativa compuesta por el 48% de los participantes de la encuesta espera que el Gobernador enfrente cargos por las violaciones a las leyes de financiamiento de campaña u otros cargos en algún momento, y el 28% predice que no se radicarán cargos. Pero detrás de esas cifras hay una mayoría, o el 67%, de los seguidores del PNP que está segura de que el Gobernador enfrentará cargos, mientras que sólo una leve mayoría, 53%, de los electores del PPD opina lo contrario.

Aunque en última instancia, la decisión estará en manos del fiscal federal y el gran jurado, las mayorías o mayorías relativas de los afiliados al PIP (53%) y los electores no afiliados a ningún partido (41%) también esperan que Acevedo Vilá enfrente cargos.

A pesar de que los electores del PPD no están de acuerdo por un margen de 2 a 1 y sostienen que Acevedo Vilá debe permanecer en la contienda por la gobernación y luchar contra los cargos que pesen en su contra, el sentir general entre los electores de los demás partidos es que Acevedo Vilá debe renunciar a la contienda si se le acusa formalmente.

 

Marcada frustración

Progreso alcanzado por la administración de Aníbal Acevedo Vilá
Las notas de Aníbal Acevedo Vilá

Hoy, la Encuesta de El Nuevo Día refleja que la decepción del pueblo con la administración de Aníbal Acevedo Vilá se hace evidente de muchas formas.

 

 
 

 

 
 
 
Cuando Aníbal Acevedo Vilá asumió el cargo de gobernador en enero de 2005, las expectativas eran muchas y los retos enormes.

Hoy, la Encuesta de El Nuevo Día refleja que la decepción del pueblo con su administración se hace evidente de muchas formas, incluso en el 48% de los encuestados que señala que el Gobernador ha tenido un desempeño peor del que esperaban desde su toma de posesión. Sólo el 6% de los entrevistados opinó que Acevedo Vilá ha rendido una labor mejor de la esperada, e incluso entre partidarios del PPD, sólo el 13% considera que la labor del Gobernador supera sus expectativas.

Al pedirles que califiquen el progreso que ha alcanzado su administración en una amplia variedad de asuntos, el estribillo de siempre es “no tanto”. Independientemente de si se trata de la criminalidad, la economía, la corrupción, la educación o algún otro asunto, una gran cantidad de electores ve poco o ningún progreso. Es casi imposible encontrar electores, aún dentro del PPD, que consideren que Acevedo Vilá alcanzó progreso en cualquier área.

Sin importar cuánto mérito tenga (o cuán culpable sea) Acevedo Vilá por el modesto paso que se dio en Washington el mes pasado en torno al asunto del status político, el pueblo casi no le da crédito por haber lidiado con las dificultades económicas del gobierno, las industrias y las familias del País. El nivel de frustración con su desempeño, un año antes de mostrar interés en aspirar a la reelección, es muy alto. La estima del pueblo desciende a un ritmo constante, y las “notas” que le otorgan por su desempeño, tanto en asuntos económicos como de otra índole, van en la misma dirección.

En los últimos dos años, sus “buenas notas” de A o B en toda la Isla se han reducido de un 26% a un 16%, mientras que sus “notas de fracaso” de D o F han aumentado de un 45% a un 62% durante el mismo período.

Aunque es de esperarse que los electores que se identifican con el PNP y el PIP le otorguen calificaciones deficientes o de fracaso, la mayoría (58%) de los electores no afiliados a ningún partido hace lo mismo. Incluso dentro de su propio partido, la cantidad de simpatizantes del PPD que le asignan calificaciones por debajo del promedio al Gobernador (35%) es igual que los que le otorgan buenas calificaciones (34%).

 

 

          MAYO 2007

 

 

 

          

 

 
 
 
 
 
 

La Encuesta de El Nuevo Día


 

 
Las "notas"del Gobernador (por partido político)
(El Nuevo Día)
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En busca de dirección

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Jueves, 18 de mayo de 2006


 

Pasada la crisis gubernamental que provocó el cierre del País por dos semanas, ha permeado un sentimiento pesimista en la ciudadanía que se palpa en los resultados de la encuesta de El Nuevo Día. Para algunos, la situación es caótica; para otros, el futuro sería esperanzador con la llegada de sangre nueva a los partidos políticos. A continuación, los resultados de lo que opina un grupo de ciudadanos sobre el futuro de la Isla, la calidad de su liderato y la gobernabilidad del País.

Ramón Meléndez

Retirado, 74 años

Residente en Cupey

“Es que la esperanza mía es diferente a la tuya. Ya yo tengo 74 años, estoy retirado y tengo suficiente ayuda para vivir. Creo que hay espacio para mejorar. Me gustaría que los políticos fueran más sinceros. Hay muchos mediocres. El Gobernador ha probado bastante, aunque no estoy satisfecho. Creo que a Rosselló le queda. Y, claro, Puerto Rico aún es gobernable”.

Rafael Benliza

Periodista retirado, 91 años

Residente en San Juan

“La situación es bastante triste. No hay, de momento, posibilidad de encontrar líderes adecuados. Una cosa positiva ha sido la manifestación en favor de la unicameralidad. Eso ofrece esperanza. Ya dijo (Luis) Muñoz Marín que Puerto Rico era ingobernable, pero yo no lo veo así. Creo que sí, pero hace falta más responsabilidad”.

Shirley Viera

Técnica de uñas, 30 años

Residente en Bayamón

“Lo que pasa es que todos quieren halar para su propio lado. Si se pusieran de acuerdo, el País pudiera progresar, pero si no... mala veo la cosa. Sí, hay liderato político, lo que no hay es buena dirección. El País es gobernable, lo que pasa es que al gobernador le ha tocado trabajar el revolú que ha dejado todo el mundo”.

Brenda Archilla

Técnica de uñas, 34 años

Residente en San Juan

“Creo que hace falta que le den oportunidad a gente nueva con una visión distinta. Ahora no me satisface ninguno. No es que el País no sea gobernable, es que es una tarea bien ardua. Ahora mismo no estamos caminando, nos están cargando y necesitamos caminar solos”.

Roberto Netcarlo

Bibliotecario, 51 años

Residente en San Juan

“No creo que haya liderato. Hace falta gente nueva, de la clase trabajadora, no de la burguesía. Sólo así el futuro sería muy bueno. Puerto Rico es gobernable si se expresa la voluntad del pueblo, lo que pasa es que se le oprime”.

Andrés Patiño

Vendedor, 52 años

Residente en Puerto Nuevo

“El futuro lo veo caótico, porque ahora mismo los principales partidos políticos no tienen un líder, específicamente, el PNP. Me gustaría que volviera Rosselló. Puerto Rico es gobernable, pero con lo que sufrió en estos días... Es que no hay un liderato dentro de los principales partidos”.


 

 

Con bajas calificaciones el Gobernador

Miércoles, 17 de mayo de 2006


 

En la más reciente encuesta de El Nuevo Día, una de cada tres personas le otorga una calificación de F al Gobernador, lo cual refleja un aumento de 5 puntos desde la última encuesta en septiembre.

MÁS IMPORTANTE AÚN, la mitad del grupo de no afiliados y uno de cada cuatro votantes del PPD también le dan F, mientras que un 72% de los PNP no tuvieron ninguna contemplación en colgarlo.

Por otro lado, un 26% de todos los encuestados le otorgaron a Acevedo Vilá una nota de “A o B”, la misma proporción de septiembre pasado.

A pesar de las notas, dos terceras partes de los encuestados opinan que el Gobernador está desempeñándose igual o mejor de lo esperado; un notable avance de septiembre cuando esa proporción era de 46%.

Mientras se intensifica el descontento en el país, los principales líderes políticos no salen muy bien parados en las recientes evaluaciones de la encuesta de El Nuevo Día, pero el Gobernador parece beneficiase de alguna manera (en términos relativos) de los trastornos políticos que lo rodean.

Luego de ver un colapso en sus cifras en la encuesta de El Nuevo Día de septiembre de 2005, las cifras del gobernador Acevedo Vilá se han estabilizado o incluso han mejorado en el presente sondeo. Hoy, el 50% de los encuestados dice que el desempeño del Gobernador ha sido más o menos tan bueno como esperaban cuando fue electo en noviembre de 2004, y un 21% opina que Aníbal Acevedo Vilá ha superado sus expectativas.

Ambas cifras reflejan una mejoría considerable en el sentir del pueblo en comparación con la encuesta anterior. Y aunque en noviembre de 2005 el 52% de los encuestados dijo que el desempeño del Gobernador era “peor de lo que esperaban”, esa cifra se ha reducido a casi la mitad, a sólo un 27%, en la presente encuesta.

Sin embargo, al otorgarle calificaciones a Acevedo Vilá, los electores no se inclinan a darle notas muy altas. Al presente, más personas le asignan una nota de “F” (32%) que una “A” o una “B” (26%). Los electores de su propio partido están bastante complacidos con la labor del Gobernador, ya que casi 1 de cada 4 personas (23%) considera que su esfuerzo es merecedor de una “A”, y otro 26% le asigna una “B”. En cambio, los seguidores del PNP consideran que la gobernación de Acevedo Vilá ha sido un fracaso, y la mayoría (56%) señala que su administración merece una “F”.

Entre los encuestados sin afiliación política definida, existe menos admiración y más censura hacia el Gobernador, dado que el 50% le otorga una “D” o una “F”, comparado con sólo un 21% que entiende que Aníbal Acevedo Vilá se merece una “A” o una “B”.

UNA DE LAS RAZONES por las cuales la tarjeta de calificaciones de Acevedo Vilá no refleja nada extraordinario es que, aparte de combatir la criminalidad y la violencia, donde una mayoría relativa de los encuestados opina que la administración actual ha alcanzado por lo menos “algún progreso”, en las demás materias evaluadas la mayoría de los electores afirma que no se ha alcanzado ningún progreso durante el mandato de Acevedo Vilá. Desde poner en orden las finanzas de Puerto Rico hasta realizar mejoras de infraestructura, desde fortalecer los servicios médicos hasta trabajar bien en Washington, desde enfrentar los problemas sociales hasta la responsabilidad ambiental, el público en general ve al equipo actual de La Fortaleza como atribulado, en lugar de audaz, y más errático que eficaz.


 

 

Culpa Aponte al Gobernador por desesperanza del pueblo

Miércoles, 17 de mayo de 2006

Por Yanira Hernández e Israel Rodríguez Sánchez
end.elpais@elnuevodia.com

El presidente de la Cámara de Representantes, José Aponte, opinó ayer que los resultados de la encuesta de El Nuevo Día, que revelan que el país cree que tanto el ejecutivo como el legislativo son responsables de la debacle económica del gobierno, son producto de una campaña publicitaria del gobernador Aníbal Acevedo Vilá.

Interrogado sobre la encuesta al salir de una reunión de diálogo precisamente con el gobernador Aníbal Acevedo Vilá, Aponte dijo, apresuradamente: “Los resultados de la encuesta son un reflejo del gasto que ha hecho el Ejecutivo en publicidad para destruir una rama de gobierno”.

El líder cameral no precisó qué campaña, ni cuánto gasto se ha hecho. De hecho, el Ejecutivo no ha hecho inversiones significativas en publicidad precisamente a causa de la crisis fiscal.

Al gobernador Acevedo Vilá, que ayer sólo tuvo una aparición pública, El Gobernador, que ayer tuvo sólo una aparición pública, no pudo ser cuestionado sobre los resultados de la encuesta.

El presidente del Senado, Kenneth McClintock, declaró, por su parte, que la encuesta refleja “un ambiente de desesperanza en el pueblo”, que no ve “una visión clara en el gobierno de turno y eso lo hace sentirse más pesimista de lo usual sobre el futuro”.

“El pueblo habló y ahora no le gusta lo que decidió. Tenemos el gobierno que el pueblo escogió en las pasadas elecciones. Creo que los que tuvimos el privilegio de ser electos tenemos los próximos meses y años para incrementar los niveles de entendimiento entre una Rama Legislativa que controla el Partido Nuevo Progresista y la Rama Ejecutiva que controla el Partido Popular Democrático”, agregó, posteriormente.

El vicepresidente del Senado, Orlando Parga, dijo que él no ve, contrario a los encuestados, un fracaso del gobierno compartido, sino un fracaso “del liderato político, que se supone sean los exponentes del sistema democrático puertorriqueño”.

José Luis Dalmau, portavoz del PPD en el Senado, sostuvo que, “sin entrar en los errores que pudieron cometer la Rama Legislativa o la Rama Ejecutiva, los encuestados le adjudicaron el por ciento más alto de culpa a la Asamblea Legislativa”.

“Esto lleva al país a tener la percepción de que el gobierno dividido no funciona. Me sorprende cómo la confianza en la Oficina del Contralor y en los tribunales baja casi a los mismos niveles que la Legislatura y el Gobernador”, dijo.

Para el senador Cirilo Tirado, mientras tanto, “todos somos culpables” e indicó que la lección es que “el gobierno compartido, dentro del contexto de los partidos políticos, no funciona”.

“Esto denota que tanto los legisladores como otros funcionarios más allá de ser la solución nos hemos convertido en el problema principal del país”, afirmó.

 

 

Acentuada la desconfianza general

Miércoles, 17 de mayo de 2006

Por Eugenio Hopgood Dávila
end.ehopgood@elnuevodia.com

La encuesta de El Nuevo Día refleja la erosión de la confianza y la credibilidad de la Legislatura, del Gobernador y las instituciones sociales y gubernamentales acrecentada por la situación que advino en crisis aguda durante las pasadas dos semanas, según apreciaron con enfoques diferentes dos observadores de la realidad del país.

El doctor Manuel Torres Márquez, profesor de sociología de la Universidad Interamericana de Puerto Rico y director del Centro Agenda Puertorriqueña para la Calidad de Vida, y el licenciado Alejandro Torres Rivera, abogado laboral y comentarista político, comentaron el segmento de la encuesta publicado ayer que reflejó que un 84% de los ciudadanía considera negativo el gobierno dividido.

La encuesta también indica que una cantidad (48%) del pueblo aún culpa a la Legislatura por los males del gobierno dividido, pero en los pasados seis meses aumentó en 9% el número de los que creen que “la culpa es de ambos”. También coloca a las iglesias como la institución más confiable, aunque incluso ésta va en descenso.

Torres Márquez interpreta la tendencia a responsabilizar más que antes al Ejecutivo en términos de que “La Fortaleza tenía que agotar antes otras posibilidades, como el arbitraje internacional”. Añadió que la información que emanaba de los cuerpos legislativos y de las agencias era muy contradictoria. “(El presidente del Banco Gubernamental de Fomento) Alfredo Salazar era la única persona que le daba credibilidad al proceso y en ese sentido hay responsabilidad compartida porque es el Ejecutivo el que maneja sus datos económicos por lo que ha quedado erosionada la credibilidad de ambos”.

Por su parte, Torres Rivera sostuvo que “apenas una semana antes del desenlace la figura de (José) Aponte y la Cámara estaban en peor posición, pero en el último trecho el gobernador y su visión política perdieron parte de la ventaja que había obtenido”. Agregó que “se salvó el problema inmediato pero se reproducirá lo mismo porque la mayoría de la gente identifica un consenso entre los grandes intereses y los dos partidos en una medida antipática para los trabajadores en la que la única diferencia que se ve es el porciento del impuesto (al consumo)”.

Sobre la desconfianza en las instituciones Torres Márquez dijo que “la sociedad puertorriqueña está escéptica; el pozo ha quedado seco”. Agregó que “los partidos venían dejando de cumplir con su responsabilidad social en las últimas dos décadas y hemos visto hasta donde ha llegado la soberbia y la terquedad... si no logran reciclarse, los partidos tendrán que desaparecer”.

Por su parte, Torres Rivera dijo que la falta casi total de confianza en los partidos, según la encuesta, debe ser estudiada para ver si es que la gente no tiene opciones o es que cambian de pensar en los seis meses antes de las elecciones, en vista del apoyo electoral masivo que reciben ambos partidos mayoritarios.

Torres Rivera dijo que le “aterra” que menos gente perciba que el Partido Nuevo Progresista es el partido de más corrupción ya que “los datos están ahí, en la gente que está presa”. Además le parece desorientada la percepción de que la corrupción sea la culpa de la crisis económica cuando esto responde más bien al “desgaste del modelo económico” y “la falta de poderes políticos para resolver”.

 

Mediocres calificaciones para las agencias

Martes, 16 de mayo de 2006

ANTE EL ESTADO actual del gobierno en Puerto Rico, atrapado entre la paralización y la crisis, no es sorprendente que el pueblo le otorgue a la mayoría de las agencias gubernamentales una calificación mediocre (o peor) por su desempeño.

Sólo el Departamento de Bomberos recibe una "A" o una "B" de más de la mitad de los participantes (55%), pero incluso esta cifra positiva representa un descenso dramático de 24 puntos en comparación con las calificaciones que recibieron los bomberos en una encuesta de 2002.

No obstante, es la atribulada Autoridad de Energía Eléctrica la que revela un colapso casi total en el nivel de aprobación del público a su desempeño, ya que el porcentaje de residentes de la Isla que le otorga una calificación de excelente o buena a la AEE sufrió un brusco descenso de 49 puntos porcentuales en cuatro años.

Entre otras organizaciones que han sufrido bajas de doble dígito en el nivel de apreciación del público figuran el Departamento de Educación, la Autoridad de Carreteras y Transportación y la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados.

 

La corrupción: responsable de la crisis financiera

Martes, 16 de mayo de 2006

EVIDENTEMENTE, la mayoría del electorado culpa a otro factor por el hecho de que los fondos públicos hayan "desaparecido" y hayan provocado a una crisis masiva. Al no estar dispuestos a responsabilizarse por la fórmula de pocos impuestos y altos niveles de servicios públicos, acusan a los funcionarios públicos no sólo de tomar malas decisiones, sino también de ser corruptos.

El 55% de los electores en general (sólo los afiliados al PPD están por debajo de los niveles de mayoría) asegura que la corrupción política es peor ahora que en años recientes. Aunque el 40% opina que la corrupción "no es peor" que en otras épocas, es obvio que la opinión general de los electores es que por lo menos parte del dinero que ha desaparecido del erario público fue sustraído por políticos corruptos y sus seguidores en el sector privado.

Y aunque, por lo general, durante los últimos seis años la mayoría de los electores ha considerado que la corrupción alcanza su peor nivel "en este momento", el hecho de que el país está sumido en una crisis fiscal hace que el público tienda más a ver las consecuencias de la corrupción como particularmente perjudiciales.

Desde el punto de vista de los electores del PPD, la culpa de la corrupción recae principalmente en sus opositores del PNP. De igual forma, el 53% de los afiliados al PNP dice que es entre los populares donde más abunda la corrupción. No obstante, los penepés no se apresuran tanto a devolver el insulto: ante la realidad actual de una Legislatura dominada por el PNP y el legado de una administración Rosselló plagada de escándalos de corrupción, una mayoría relativa compuesta por el 42% de los electores del PNP asume la postura de que todos los partidos políticos son igualmente corruptos.

Durante los últimos diez años, la Encuesta de El Nuevo Día ha demostrado que el diez por ciento o menos de todos los electores consideran que la corrupción predomina en las filas del PPD. Aunque el porcentaje de todos los electores que señalan que hay más corrupción en el PNP se ha reducido un tanto desde el 2002, la cifra de los que dicen que todos los partidos son corruptos ha alcanzado un total de 35% en la más reciente encuesta.

Los electores están disgustados con lo que parece ser un torrente interminable de noticias sobre corrupción política. Pero aún así, excepto los independentistas, la mayoría se mantiene firme en la creencia de que la corrupción se puede vencer de alguna manera. El 64% en general cree que con las políticas adecuadas y los esfuerzos correctos, la corrupción podría enfrentarse de forma eficaz. El 32% se muestra escéptico y dice que la corrupción está demasiado arraigada en la cultura política del país para poder erradicarla. Esta opinión de minoría es en realidad la opinión de la mayoría entre los que se identifican con el PIP: el 61% de los miembros del PIP piensa que es imposible combatir eficazmente la corrupción política.

Debido a que el electorado se siente tan conmocionado con el nivel y la gravedad de la crisis económica que afecta a la isla, y a que en su mayoría no están dispuestos a echarse la culpa o a ver una "participación del pueblo" en la solución, la corrupción política recibe una mayor parte de la culpa. Para el 95% por ciento de los electores, la corrupción se impone como un factor que contribuye a la crisis actual, y dos terceras partes de los encuestados (67%) dicen que la corrupción tiene "mucho que ver" con la crisis.

 

 

Erosionada la confianza pública en las instituciones

Martes, 16 de mayo de 2006

AL PARECER, las recientes dificultades por las que atraviesa Puerto Rico han afectado la confianza de los ciudadanos en una amplia variedad de instituciones. Cuando la presente encuesta de El Nuevo Día pidió a los entrevistados que identificaran el nivel de confianza que tenían en distintas instituciones, las iglesias volvieron a recibir las calificaciones más altas, ya que el 38% de los encuestados dijo tener "mucha" confianza en las iglesias y un 36% adicional expresó tener "alguna" confianza. Sin embargo, la confianza en las instituciones eclesiásticas de Puerto Rico era mucho más sólida hace nueve años, cuando el 59% de los entrevistados manifestó una fuerte confianza en sus iglesias. De forma similar, los medios noticiosos parecen haber perdido un nivel considerable de la confianza del pueblo, ya que sólo el 22% dice tener "mucha confianza" en los medios, una marcada reducción comparado con el 45% que mostró confianza en 1997.

Al otro extremo del espectro, la firme confianza en los partidos políticos, en la Oficina del Gobernador y en la Legislatura es casi inexistente. Sólo una pequeña fracción de los participantes de la encuesta dicen tener "mucha" confianza en alguna de estas instituciones.

 

Con igual culpa La Fortaleza y la Legislatura

Martes, 16 de mayo de 2006

En la más reciente encuesta de El Nuevo Día, los puertorriqueños señalaron más a la Legislatura y a La Fortaleza como los responsables del fracaso del gobierno compartido de lo que lo hicieron en septiembre del año pasado.

MÁS DE UNA TERCERA PARTE de los electores (36%) dice que la responsabilidad del fracaso del gobierno dividido la comparten equitativamente ambos bandos, lo que significa un aumento de un nueve por ciento desde la encuesta de septiembre de 2005.

Aún así, una mayoría de los encuestados (48%) sigue apuntando a la Legislatura como la responsable del estancamiento.

Hubo un momento breve después de las elecciones de 2004 en el que un sector del electorado pensó que tener un gobernador del PPD y una Legislatura dominada por el PNP sería algo bueno para Puerto Rico. Desde entonces, ha desaparecido la idea de que este gobierno "dividido" daría lugar al compromiso y la colaboración, y de que esto beneficiaría a la Isla.

Con un proceso gubernamental "congelado" y un caos que se ha propagado desde el proceso presupuestario hasta las actividades de casi todas las agencias y se ha extendido a las calles del país, los electores han perdido toda esperanza y la han sustituido con disgusto. Una abrumadora mayoría compuesta por el 84% de los votantes destaca que la experiencia del gobierno dividido ha sido extremadamente negativa, mientras que sólo el 6% la considera como una experiencia positiva.

Ante una mayoría de los electores que expresa su clara opinión de que el gobierno dividido ha sido prejudicial para Puerto Rico, es mucha la responsabilidad que hay que adjudicar por el dilema que atraviesa la isla. Una mayoría (48%) se inclina a culpar a la Legislatura por las consecuencias negativas del actual gobierno dividido (comparado con un 56% que opinó lo mismo en septiembre de 2005). Sólo el 15% de los electores en general considera que la culpa se le debe achacar a La Fortaleza. Pero más de una tercera parte de los electores (36%) dice que la responsabilidad del fracaso del gobierno dividido la comparten equitativamente ambos bandos, lo que significa un aumento de nueve puntos porcentuales desde la encuesta de septiembre de 2005.

Al bloquear muchas de las propuestas del Gobernador y no cumplir con su propia agenda, la Legislatura se ha ganado la cólera del 33% de los electores que se identifican con el PNP. Una mayoría abrumadora (65%) de los seguidores del PPD también le echa la mayor parte de la culpa a la Legislatura.

PERO TAL VEZ el indicador más importante acerca de dónde yace esta opinión proviene del creciente número de electores, muchos de los cuales son jóvenes, bien educados y se sienten frustrados, que no alegan afiliación a ningún partido. En este grupo de electores, mientras el 47% o la mayoría señala que ambos bandos pueden compartir la culpa por igual, sólo el 7% señala al Gobernador como el mayor responsable del fracaso del gobierno dividido, y un 45% dice que la Legislatura ha sido la más que ha contribuido al problema actual.

 

Aumenta el pesimismo

Lunes, 15 de mayo de 2006


 

Al igual que hace nueve meses, casi todos los puertorriqueños (96%) opina que actualmente las cosas andan “bastante mal” o “muy mal” en la Isla, pero dado que ahora más de 3 de cada 5 personas (61%) están en el bando de los que ven las cosas “muy mal”, el pesimismo que se apodera de los electores se ha intensificado. Además, en una cifra sin precedentes, el 91% de los electores señala que Puerto Rico se encuentra en “serios y graves problemas”, en contraste con sólo el 8% por ciento que considera que los problemas actuales no son nada en comparación con las dificultades anteriores.

 

A primer plano la economía y la política

Lunes, 15 de mayo de 2006

DESDE QUE inició la Encuesta de El Nuevo Día, la criminalidad y la seguridad pública han figurado entre los asuntos que más preocupan a los puertorriqueños. Pero ante la presente crisis, los electores han colocado más abajo en su lista de prioridades asuntos como la criminalidad, el consumo de drogas y los servicios de salud, dando rangos más prominentes a la alarmante situación económica, el tranque legislativo, el desempleo, la corrupción y la desorganización gubernamental.

Si bien casi la mitad (47%) de los encuestados en mayo de 2004 respondió que la criminalidad y la seguridad era lo que más les preocupaba, en esta encuesta el 52% señala la situación económica o el impasse legislativo como los asuntos más apremiantes de Puerto Rico. Sólo un 7% menciona la criminalidad como más importante.

En el área de San Juan, es un tanto menor la importancia y el carácter de urgencia que se atribuyen a la crisis económica y a las dificultades legislativas. En cambio, se da más énfasis al “status” y al crimen como las principales prioridades que enfrenta el País.

NO IMPORTA cuál sea el asunto que los encuestados mencionen como el problema principal, más electores se inclinan a anticipar que la situación empeorará, en lugar de mejorar, en casi todas las categorías.

Por afiliación política, las evaluaciones revelan un marcado contraste entre los seguidores del PPD y del PNP, ya que más del doble de los populares anticipa una mejoría en el año próximo. De modo similar, los residentes del área metropolitana tienen una visión mucho más pesimista en torno a las probabilidades de que la situación mejore que los que residen en el resto de la Isla.

Modifican su conducta los consumidores

Lunes, 15 de mayo de 2006

LA GRAN MAYORÍA de los residentes de la Isla señala haber visto más aumentos en los costos de electricidad, agua, gasolina, peajes y gas para uso en el hogar durante el pasado año. Una proporción similar afirma que, para economizar dinero, ha modificado su conducta en la compra y consumo de estos productos y servicios.

De acuerdo con los encuestados, las oportunidades de empleo en Puerto Rico son pocas y lejos de su área local. Casi 7 de cada 10 personas (69%) destacan que no hay muchos empleos disponibles donde viven. El número de personas que informa que se pueden conseguir “algunos empleos” se ha reducido en un 9% desde septiembre de 2005. Apenas hay señales de optimismo en que el panorama laboral mejorará en lo que resta del 2006, ya que el 71% de los electores estima que habrá menos empleos disponibles dentro de seis meses, un aumento de 14 puntos porcentuales al compararlo con la ya inquietante cifra de 57% registrada en la encuesta de El Nuevo Día de septiembre de 2005.

 

Poca disposición al sacrificio

Lunes, 15 de mayo de 2006

Como era de esperar, la más reciente encuesta de El Nuevo Día demuestra que la gran mayoría de los puertorriqueños no tienen una visión optimista de nuestro futuro económico.

ADEMÁS, LA GRAN MAYORÍA de los encuestados demostró su oposición a cualquier tipo de impuesto y, lo que es más preocupante, la gran mayoría no está dispuesta a hacer sacrificio alguno a cambio de una mejoría en los servicios públicos.

Casi nada ha enfurecido y ha causado más frustración a los puertorriqueños en el pasado año que el caos de las finanzas públicas. Encima de todo el coraje que suelen provocar las pugnas entre políticos y las interminables batallas por el estatus, ahora los ciudadanos se sienten más indignados a medida que el gobierno reconoce el hecho de que no tiene fondos y que debe aumentar sus recaudos.

Aunque la mayoría de las personas no acostumbra seguir las noticias que surgen de las agencias calificadoras de crédito, lo cierto es que el déficit fiscal que acarrean las agencias públicas de Puerto Rico ha motivado una reevaluación de la capacidad de repago del Gobierno y se ha convertido en asunto de todos.

A finales de abril y principios de mayo existía la percepción generalizada, compartida por el 81% de los electores, de que el enorme déficit presupuestario degradaría aún más la calificación crediticia de Puerto Rico, lo que traería consecuencias negativas para la economía de la Isla. Y lo que el pueblo temía se ha convertido en realidad.

Mientras los electores observan las batallas entre senadores, alcaldes y otras figuras políticas en torno a la mejor forma de establecer nuevos impuestos, la única área en la que existe consenso es en que la gran mayoría siente que el impacto será negativo.

Aumentar los impuestos al consumo de productos y servicios podría ayudar a resolver el déficit del gobierno, pero la mayoría de los electores lo ve como una garantía de que se reducirá su nivel de vida.

El 67% opina que cualquier fórmula que reduzca las contribuciones sobre ingresos y aumente los impuestos sobre el consumo inevitablemente afectará a sus familias. Sólo el 12% cree que este “sacrificio” de pagar impuestos de consumo a cambio de pagar menos contribuciones sería beneficioso para sus familias.

Los electores que participaron en la Encuesta de El Nuevo Día también anticiparon, acertadamente, que las marcadas reducciones en el presupuesto gubernamental afectarían de forma grave los servicios públicos, ya que tres cuartas partes (74%) señaló que los grandes recortes en los fondos asignados a las agencias gubernamentales tendría un impacto “muy” negativo o “un tanto” negativo en los servicios que éstas ofrecen.

EN CAMBIO, los electores, la mayoría de los cuales están bien preparados y bien armados para acusar a los políticos y a los líderes gubernamentales por una variedad de fracasos económicos, parecen no estar dispuestos a reconocer que los mismos ciudadanos tienen que tomar acción para resolver la crisis.

La mayoría de los electores de todas las ideologías políticas no congenia con la idea de que los nuevos impuestos sobre las ventas o sobre el consumo serían una alternativa aceptable para resolver la crisis, aun cuando dichos ingresos se utilizaran para reducir el déficit presupuestario del Gobierno Central. Sólo el 36% de los electores en general piensa que esta estrategia fiscal es aceptable, mientras que el 58% opina lo contrario.

Al pedirles que elijan entre aumentar los impuestos para mantener los niveles de servicios públicos que se consideraban normales antes del cierre gubernamental o una reducción de impuestos que generaría una reducción de los servicios públicos, la mayoría o el 40% de los electores no acogió NINGUNA de las opciones, sino que ofreció una solución que realmente no soluciona el problema: pagar menos impuestos sin enfrentar ninguna reducción en los servicios públicos. Aunque el 33% de los votantes prefiere la opción de reducir tanto sus impuestos como los servicios públicos y el 20% dice que estaría dispuesto a pagar más impuestos para conservar los servicios, la gran mayoría del electorado no parece estar preparado para hacer ningún sacrificio.

En la mente de los electores, la insensatez política juega un papel fundamental como explicación a la presente crisis fiscal: el 81% del electorado opina que la crisis económica actual se hubiese evitado si los políticos hubiesen tomado mejores decisiones financieras. Sólo el 17% de los electores (y éstos tienden a ser los que tienen más educación) considera que el camino a la crisis fue uno largo y bastante inevitable.

Se acabó la complacencia del pueblo

Lunes, 15 de mayo de 2006

Por Magdalys Rodríguez
End.mrodriguez3@elnuevodia.com

El gobierno de Puerto Rico vuelve hoy a la normalidad, pero el pueblo no será el mismo, opinó la mayoría de varios entrevistados de distintos círculos políticos.

“Se va a generar una apatía a trabajar en el gobierno. La gente va a irse a la empresa privada. Ya se está viendo que no hay seguridad real de empleo en el gobierno. La gente entendió el mensaje”, opinó el senador del Partido Popular Democrático (PPD), Cirilo Tirado Rivera.

Al presidente del Senado, Kenneth McClintock, le parece que eso es bueno porque Puerto Rico tiene que competir a nivel global y todos los puertorriqueños tienen que estar conscientes de que hay que ser productivos y competitivos. “Nada es seguro”, dijo McClintock.

El pueblo debe aprender de esto, dijo el alcalde de Bayamón, Ramón Luis Rivera, hijo.

“Debe aprender a manejar su presupuesto. El presupuesto es algo sagrado, hay que ser prudente con los gastos. Siempre hay que tener una pequeña cantidad para ahorros. Si no la puedes tener, no vayas más allá de los ingresos. Estábamos muy acostumbrados a estar en estado de complacencia”, dijo Rivera, quien cabildeó por una solución al tranque entre la Cámara y el Ejecutivo con la alternativa del préstamo al gobierno garantizado con el pago de un impuesto a las ventas de 5.9%.

Esta experiencia también enseña al pueblo a largo plazo. “Tiene que aprender cómo manejar su participación en la sociedad, debe ser más proactiva en la búsqueda de solución a los problemas y tener más participación de eventos políticos”, señaló el alcalde bayamonés.

Los políticos, dijo, tienen que aprender a manejar el fino balance que representa pertenecer a un partido político y ser un servidor público.

“Jamás voy a olvidar que pertenezco a un partido. Pero tenemos que aprender a manejar ese fino balance de que cuando hay situaciones que afecten a todo el pueblo, tenemos que hacer un ajuste mental y decidir que eres primero servidor público … Hay que dar un paso adelante y poner a Puerto Rico por encima. Le hemos hecho un daño terrible a nuestro pueblo, y a la imagen fuera de Puerto Rico”, admitió Rivera.

“Espero que sea otra enseñanza, el que el pueblo exija a los gobernantes prudencia en el gasto público”, agregó el Alcalde.

Sin duda, la paralización del gobierno por las pasadas dos semanas será objeto de debate en la campaña política de las elecciones de 2008, afirmó el asesor legislativo y municipal, Edwin Mundo Ríos.

“Tendrá un efecto fuerte en aquél que el pueblo entienda que fue el culpable. Todo depende de cómo terminen los acuerdos y si alguien los viola”, según Mundo Ríos, ex legislador del Partido Nuevo Progresista (PNP).

El senador del Partido Popular Democrático (PPD), Eudaldo Báez Galib, no está esperanzado en que la experiencia cambie el juego político en Puerto Rico.

A la pregunta de cuál será el efecto político en la gente, Báez Galib respondió que “Ninguno. El pueblo de Puerto Rico tiene uno de los recuerdos históricos más cortos en el continente. Todos los actores responsables negativamente de esta crisis van a ser reelectos. En los próximos cinco meses la mayoría de la gente no se va a acordar de esto. Esa es la realidad política”, dijo Báez Galib.

Según Báez Galib, cuando él fue secretario general del PPD hizo un estudio sobre los efectos de las controversias y notó que a los tres meses los temas han muerto. “Tenemos un electorado cívicamente inculto”, dijo Báez Galib.

Esa falta de cultura no tiene nada que ver con la educación formal, sino con el interés de la gente en conocer su entorno, apuntó.

“Nuestro electorado compra imagen”, señaló Báez Galib. “El discurso político nadie lo analiza. Todo lo que diga el líder del PPD lo aceptan los populares; todo lo que diga el líder del PNP, lo aceptan como cierto los penepés. Por eso dependemos tanto del electorado más independiente, que no está amarrado con un partido”, dijo Báez Galib, ex comisionado electoral del PPD.

El mal de fondo, según Báez Galib, es que nos hemos quedado sin filosofía de vida. “Estamos en una etapa disfuncional. No sabemos cómo funcionar como pueblo. Hay que poner tiestos para que la gente no estacione los carros en las aceras. …Hay un vacío bien grande de liderato funcional”, dijo el senador popular.

Antes, por ejemplo, el PPD dirigía al pueblo con un programa de gobierno, pero ahora investiga qué quiere el